La belleza natural del cuero reside en sus manchas, variaciones de color e imperfecciones intrínsecas. Cada piel es única y mostrará diversas marcas superficiales y variaciones de textura —como poros visibles, cicatrices, arañazos, estrías, arrugas y veteados—, lo que hace que cada pieza sea única. Debido a las características naturales de la piel, también puede haber una textura y un tono distintivos de una zona a otra en una misma pieza de mobiliario. Con el uso y el cuidado adecuado, la superficie de cuero suave se rozará, desarrollará signos de envejecimiento y se formará una hermosa pátina vintage.